El Cementerio

Posted: November 25, 2014 in Uncategorized

graveyard

      Esta semana asistí a un entierro muy triste. Pensé en lo corto que es nuestro tiempo en esta tierra, pensé en lo vano que son nuestros sueños comparados con la eternidad. Al despedirme de los dolientes, subí a mi motocicleta negra y me dirigí hacia la salida. El escenario de las tumbas fue imponente mientras manejaba entre ellas. Grandes placas y bellas flores transmitían algo que incomodaba a cualquiera que tuviera aliento de vida. Al llegar a la última etapa del cementerio me detuve al observar algo entre las tumbas cerca de la salida. Llevaba varios meses sin tener alguna visión de este tipo, o algún ataque del enemigo que me obligara a ver cosas del mundo espiritual en esta dimensión física. Levanté mi casco y quité mis gafas oscuras, y me di cuenta que no fue mi imaginación, ni los sentimientos encontrados debido a la ocasión; lo que vi fue algo real.

Los cementerios son lugares raros. Alguna gente les gusta caminar entre ellos por la paz y silencio que en ellos gobiernan, sin embargo, la mayoría de estos lugares  transmiten algo más lúgubre a los que entre sus tumbas caminan.

Me acordé de un amigo que conocí en una iglesia que visité hace mucho tiempo. Nuestra amistad fue soldada por el fútbol, política, y por nuestra pasión hacia el evangelismo. Un día, mientras mirábamos un partido de fútbol en las gradas del Estadio Nacional, me dijo:

  • Timy, yo creo que los muertos pueden quedar en la tierra después de ser enterrados.

Pensé un momento en lo que había dicho mi amigo.

  • Mmmm, La biblia es clara en algunos pasajes que inmediatamente después de morir, tu alma es trasladada un lugar de reposo, o tormento… dependiendo si moriste con Cristo. He leído otras teorías que sugieren lo contrario usando versículos acertados que te dejan pensando que puede ser posible.
  • Timy….
  • Yo prefiero creer que me iré de inmediato con mi Salvador..
  • Timy… yo trabajé en un cementerio.

Al decirme esto, supe que una buena historia se avecinaba.

  • Dos veces al mes tenía que hacer turno de noche.- Me dijo. – Nunca me sentí cómodo al hacer las patrullas por todo el terreno del cementerio. Siempre sentí que no estaba solo. Un día me senté en la pequeña oficina que servía como base, cerca de las dos de la mañana. Por la grande ventana detrás del escritorio vi algo que se movía entre las tumbas.

        Salí con mi foco a ver de qué se trataba. Siempre estábamos alerta de jóvenes que irrumpieran en la                         propiedad para drogarse o realizar cultos satánicos, pero esta vez no fue lo que me esperaba.

        Llegué y alumbré en el lugar donde había visto a esa figura, pero no vi nada. Pensé que se había escondido           al verme llegar, pero al momento en que me dirigía de regreso a la oficina vi al mismo ser caminar por la calle         dentro del cementerio. Al verlo supe que no era un ser humano.

  • ¿Cómo supiste eso? Le pregunté.
  • Algo en mí lo sabía, y lo comprobé un minuto después, cuando desapareció de la nada frente a mí.

        Dos semanas después fue peor la situación. Pude oír como gente corría, pero no pude ver a nadie en el                   cementerio. Llegue a oír gente llorando, como si estuvieran enterrando a alguien…. Pero era de noche, no               había nadie. No pude seguir con eso. Oré por un nuevo trabajo, y gracias a Dios pude salir de ese lugar.

      Hay lugares que se pueden tildar de “embrujados” o “encantados”. Si, es verdad que muchos territorios están regidos por demonios o gobernadores de las tinieblas. Ejemplo de esto es un bosque en Japón llamado Aokigahara. Muchísima gente que entra en él comete suicidio, y nunca regresa. Hay mares donde las apariciones de sirenas son comunes, y pueblos donde las visiones de carácter sobrenatural están a la orden del día. Estas entidades no se enfrentarán a un Hijo de Dios que sabe quién es y sostiene sobre en sus hombros la autoridad necesaria para derrocarlos, pero de vez en cuando, esas potestades muestran sus credenciales para marcar su territorio. Creo que eso fue lo que me pasó a mí el día de ese entierro al detenerme en mi moto. Conocí al que mandaba en ese lugar.

Dios ha sido bueno… y me ha permitido escribir una de las experiencias que jamás pensé escribir ni contar. Muy pronto, mi segundo libro:

potada111 Pueden hacer la reservación de su copia desde hoy. No volverán a ver la vida ni el mundo de la misma manera.

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